EL ENFOQUE SOCIOFORMATIVO DE LAS
COMPETENCIAS
Estudiante:
Alberto Marcelo Ortuño Hinojosa
Docente
del Módulo 2: Ph. Sergio Tobón
La
universidad en Bolivia enfrenta una profunda crisis de calidad, transparencia y
pertinencia. En la medida que las fuerzas regeneradoras no parecen emerger de
las universidades, se abrió campo, también legitimidad e incluso exigencia de
la sociedad civil, para que se impulse un cambio desde el Estado. El cual desde
la nueva ley de educación Avelino Siñani tiene como principios el ser:
- “ Es intracultural, intercultural y plurilingüe porque articula un
Sistema Educativo Plurinacional desde el potenciamiento de los saberes,
conocimientos y la lengua propia de las naciones y pueblos indígena originario
campesinos, las comunidades interculturales y afro bolivianas, promoviendo la
interrelación y convivencia en igualdad de oportunidades para todos, a través
de la valoración y respeto recíproco entre culturas” [1]
- “Es científica,
técnica, tecnológica y artística porque desarrolla los conocimientos y saberes
desde la cosmovisión de las culturas milenarias en complementariedad con los
avances de la ciencia y la tecnología, para contribuir al desarrollo integral
de la humanidad”.[2]
Dentro de la reforma
educativa del sistema educativo en especial dentro el subsistema
de educación superior de formación profesional dentro la sección IV en el Artículo
44° (Educación Superior de Formación Profesional) Es la Educación destinada
a formar profesionales idóneos con vocación productiva, compromiso social,
consciencia critica de la realidad sociocultural, aplicando las ciencias y
tecnologías en beneficio de los intereses del Estado plurinacional.
La educación superior tiene como objeto el de formar profesionales
técnicos con vocaciones productivas, investigativas y creativas, que respondan
a las necesidades y características socioeconómicas y culturales de las
regiones, según formas de organización territorial es por eso que se debe dar
prioridad a renovar el modelo educativo. Toca a las universidades, como motoras del
desarrollo, impulsar definitivamente a las otras instituciones del sector de
ciencia y tecnología: el Estado y la Empresa, para, en consenso, hacer de la
ciencia, tecnología e innovación, factores fundamentales del desarrollo
nacional en general y de una mejor y más adecuada formación de los recursos
humanos.
El
proceso de aprendizaje enfocado desde la perspectiva constructivista de
Ausubel, es el proceso por el cual el estudiante procesa la información de
manera sistemática y organizada y no solo de manera memorística sino que
construye conocimiento (Díaz, 1998:18). En este proceso se pueden identificar
claramente tres factores que son determinantes en el aprendizaje (Iafrancesco,
2004), como son las actitudes, las aptitudes y los contenidos. No obstante, a
partir de las investigaciones de Piaget dichas aptitudes toman dos
orientaciones diferentes, las aptitudes intelectivas y las aptitudes procedimentales.
El
desarrollo de cada una de las actitudes, aptitudes intelectivas, aptitudes
procedimentales y los contenidos tiene como objetivo la formación en el ser, en
el pensar, el hacer y el saber, respectivamente, y el aprendizaje logrado por
medio de la convergencia de estas cuatro dimensiones da lugar a los llamados
aprendizajes significativos, que son los
aprendizajes en los cuales el sujeto del proceso de formación transforma la
información nueva con la experiencia, permitiéndole así integrar grandes
cuerpos de conocimiento con sentido. De esa integración entre conocimiento con
sentido y experiencia resulta el desarrollo de la competencia (Ibíd.).
El
enfoque socio formativo se deriva de un modelo de formación por competencia, lo
que ha obligado a académicos y pedagogos a repensar la educación de los
estudiantes bajo un modelo de formación por competencias.
La competencia también puede ser entendida como una “actuación
idónea que emerge de una tarea concreta, en un contexto con sentido” (Bogoya,
2000), por lo tanto exige del estudiante la suficiente asimilación de los
conocimiento para la resolución de problemas con diversas soluciones y de
manera pertinente, por ello la competencia se desarrolla en una situación o
contexto determinado.
Las necesidades pedagógicas y formativas no es posible de
satisfacer con el seguimiento de dinámicas de enseñanza desarrolladas por la
tradición o por la implantación de contenidos, enfoque a través del cual los
docentes abordan usualmente la enseñanza en las asignaturas, que si bien busca
alcanzar unos logros u objetivos previamente diseñados, no responde (por lo
explorado durante la etapa preliminar de esta investigación) a la aplicación de
una metodología específica de diseño curricular y evaluación, basada en indicadores
concretos medidos en el estudiante.
Adicionalmente, como parte de cualquier innovación educativa para
formar futuros profesionales, se reconoce la importancia de incorporar
estrategias de enseñanza y de aprendizaje que respondan a la necesidad que tienen
las empresas o negocios de contar con el recurso humano idóneo, con
conocimiento de elementos teóricos pero también prácticos, además de
habilidades de comunicación y alguna aproximación al contexto laboral.
La educación en los últimos años ha evidenciado la necesidad de
combinar las habilidades duras tradicionales con las habilidades blandas que
promuevan la integridad del futuro profesional, y se considera que la formación
por competencias contribuye a ello.
Se define a las competencias como una combinación interrelacionada
de destrezas cognitivas y prácticas, conocimiento (incluyendo conocimiento
tácito), motivación, valores, actitudes, emociones y otros componentes que
juntos pueden ser movilizados”. La unidad funcional que se utiliza en la definición
del diseño curricular suele ser el objetivo de formación, que puede
describirse en términos de competencia-capacidad, al entenderse como
equivalentes entre sí, junto con los objetivos educativos y las destrezas-habilidades.
Tobón plantea que las competencias deben verse como procesos
complejos de desempeño con idoneidad en determinados contextos, teniendo como
base la responsabilidad. Se hacen procesos complejos en tanto que van más allá
de ser un saber hacer en contexto (afirmación que suele hacerse en el entorno
educativo sobre competencias), pues requieren, además de compromiso,
disposición a hacer las cosas con calidad, manejo de conceptos y comprensión de
los mismos, además de la interacción con las dimensiones del ser humano y del
contexto que lo rodea.
El autor concluye que la formación basada en competencias tiene
como eje formar no sólo para la ejecución de actividades profesionales, sino
también educar para analizar y resolver problemas, lo cual conlleva a un
enfoque investigativo complementario.
De acuerdo con el enfoque socio formativo propuesto por Tobón, que
se toma como referente para la formulación conceptual del presente proyecto, se
indica que para la formación de los estudiantes no solamente es necesario lograr
que adquieran muchos conocimientos, sino que aprendan a aplicarlos en
actividades y problemas con calidad, de manera que integren una acción ética,
con base en valores y actitudes.
También se distingue en este enfoque la aplicación práctica de la
acción competente: “hay alumnos que aprenden acciones para abordar situaciones
en forma práctica, aunque para ser competentes es preciso que además de las
acciones prácticas estén en condiciones de comprenderlas, contextualizarlas y
analizarlas a partir de conceptos y teorías, y que además las realicen con un
compromiso ético”.
En el enfoque socio formativo, las competencias son actuaciones
integrales, para identificar, analizar y resolver problemas en contexto en
distintos escenarios, integrando el saber ser (actitudes y valores), el saber
conocer (conceptos y teorías) y el saber hacer (habilidades procedimentales y
técnicas).
El desarrollo de competencias bajo el enfoque socioformativo
supone, a su
vez, la aplicación de una secuencia didáctica, entendida ésta como el conjunto articulado de acciones y actividades de aprendizaje y evaluación que, con la mediación de un docente, buscan el logro de determinadas metas educativas, considerando una serie de recursos.
vez, la aplicación de una secuencia didáctica, entendida ésta como el conjunto articulado de acciones y actividades de aprendizaje y evaluación que, con la mediación de un docente, buscan el logro de determinadas metas educativas, considerando una serie de recursos.
Este enfoque para la formación por competencias que, en cuanto al
componente de evaluación, se hace necesario el uso de múltiples herramientas y
mecanismos para determinar el nivel competente alcanzado por un estudiante. Se
considera a la evaluación de (o basada en) competencias como todo un nuevo
paradigma y una experiencia de cambio significativa para la práctica docente.
Pasa de centrarse en aspectos específicos de los contenidos a considerar el
desempeño de forma integral.
Tobón y colaboradores plantean una serie de principios básicos
que se deben tener en cuenta para la evaluación de competencias:[3]
·
La evaluación se lleva a cabo para tomar
decisiones que mejoren y aumenten el grado de idoneidad.
·
La evaluación debe realizarse teniendo en cuenta
el contexto profesional, disciplinar, social e investigativo.
·
La evaluación de competencias se basa
esencialmente en el desempeño.
·
La evaluación también es para el docente y la
misma administración de la universidad.
·
La evaluación desde el enfoque competencial
integra lo cualitativo y lo cuantitativo.
·
Los estudiantes deben participar en el
establecimiento de las estrategias de valoración.
· La evaluación de competencias debe acompañar
todo el proceso formativo.
El
conocimiento va más allá del ámbito cognitivo, abarcando el desarrollo integral
de la persona (afectivo, social e intelectual). Por tanto, el proceso de
enseñanza aprendizaje debe dirigirse no sólo hacia el saber, y con ello hacia
la adquisición mecánica de conocimientos, sino también hacia el saber hacer,
aplicar lo que teóricamente se aprende; es decir, la enseñanza debe fomentar el
desarrollo por parte del estudiante sus capacidades que le permitan
generalizar, transferir lo aprendido a distintas situaciones de aprendizaje,
más aún en el contexto universitario, donde el proceso de enseñanza-aprendizaje
está orientado hacia la adquisición y desarrollo de competencias). Las
competencias engloban, como hemos visto anteriormente, distintas dimensiones:
saber (conocimientos), saber hacer (procedimientos, habilidades) y saber ser
(actitudes).
Enfocando
desde el aspecto netamente laboral, la competencia se entiende como la
capacidad productiva de un individuo que se define y mide en términos de
desempeño (estándares de calidad), en un determinado contexto de trabajo.
Este
último aspecto es importante, pues los conocimientos, habilidades, destrezas y
actitudes, aunque necesarias, no son suficientes por sí mismas. El contexto es
un elemento central para un desempeño efectivo, el cual se entiende como el
desempeño de acciones específicas para alcanzar resultados concretos, en un
contexto dado de políticas, procedimientos y condiciones de la organización.
Gonczi “Menciona que la competencia laboral es una compleja estructura de
atributos necesarios (conocimientos, actitudes, valores y habilidades) para el
desempeño de tareas en situaciones específicas, según la norma apropiada”. [4]
Irigoin
y Vargas define a las competencias como la aptitud de un individuo para
desempeñar una misma función productiva en diferentes contextos y con base en
los requerimientos de calidad esperados por el sector productivo, a través del
desarrollo de conocimientos, habilidades y capacidades que son expresadas en el
saber, el hacer y el saber hacer. [5]
Las
competencias se conciben como una compleja estructura de atributos y tareas que
permiten que ocurran varias acciones intencionales simultáneamente. Tienen como
base el contexto (cultura y lugar) en el cual se lleva a cabo la acción, pero
incluye la posibilidad de transferir y aplicar habilidades y conocimientos a
nuevas situaciones y ambientes con ética (Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 1998). Las competencias requieren
de la construcción de aprendizajes significativos y útiles para llevar a cabo
una tarea curricular, extracurricular o una ocupación profesional, la que se
obtiene no sólo a través de la instrucción, sino también y en gran medida,
mediante el aprendizaje por experiencia en situaciones concretas de trabajo.
Las
competencias son agrupadas en tres categorías: las que permiten el dominio de
instrumentos socioculturales para interactuar con el conocimiento, como el
lenguaje, símbolos, números y conocimientos previos e incluso aquellos
instrumentos físicos como las computadoras; aquéllas que posibilitan la
interacción con grupos heterogéneos (las buenas relaciones con los otros, la
cooperación y el trabajo en equipo, la administración y la resolución de
conflictos) y, las competencias que permiten actuar de manera autónoma para la
toma de decisiones en aquellos contextos en los que se vive así como para
administrar, defender y afirmar derechos, intereses, necesidades y límites.
Las
competencias esenciales se definen como las competencias para la vida, sin
embargo, en contextos académicos, la eficiencia y efectividad de la
comunicación del individuo dependen en mucho del conocimiento, habilidad,
destreza y actitud que éste posea sobre el lenguaje, aunque la competencia
comunicativa (oral y escrita) no se adquiere de una vez y para siempre, sí se
esperaría que en cuanto el individuo accede a estudios de posgrado, los
“saberes” para la comunicación lingüística sean eficaces y efectivos, sobre
todo para cumplir con las exigencias que amerita la producción escrita.
La
socioformación, en la actualidad, es un enfoque formativo en proceso de
consolidación, con importantes avances en investigaciones, publicaciones, eventos
académicos, redes de colaboración, postgrados y aplicaciones en un grupo
creciente de instituciones educativas en Iberoamérica.
Este
enfoque se define como una perspectiva educativa que se orienta a la formación
integral de los estudiantes a partir del abordaje de problemas del contexto, en
un marco de trabajo colaborativo, considerando el proyecto ético de vida de
cada uno de los actores, el emprendimiento mediante proyectos transversales, la
gestión y co-creación de los saberes y la metacognición, tomando como base las
tecnologías de la información y la comunicación.
La
socioformación hace parte de la sociedad del conocimiento, la cual es concebida
como un conjunto de comunidades diversas que trabajan de manera colaborativa
con apoyo de las TICs las cuales sirven para resolver problemas con valores
sólidos, gestionando y co-creando saberes a través de diferentes fuentes. Es
por ello que en este tipo de sociedad se busca que los estudiantes aprendan a
buscar, procesar, comprender, organizar, crear y aplicar el conocimiento a
través de fuentes confiables y con pertinencia.
Referencias:
1. Gonczi,
A. (1996). Enfoques de educación y capacitación basada en la experiencia
australiana. En Antología de lecturas del conocer (pp. 1-27). México: IPN.
2. Irigoin, M. y Vargas, F. (2002). Competencia
laboral, manual de conceptos, métodos y aplicaciones en el sector salud.
3. LEY DE
LA EDUCACIÓN Nº 070: “AVELINO SIÑANI - ELIZARDO PÉREZ”
Ley de
la Educación “Avelino Siñani - Elizardo Pérez” del Estado Plurinacional de
Bolivia
4. S. Tobón, Formación basada en competencias:
pensamiento complejo, diseño curricular y didáctica. Ecoe, 2006.
[1] LEY DE EDUCACIÓN AVELINO SIÑANI - ELIZARDO
PÉREZ TITULO I MARCO FILOSÓFICO Y POLÍTICO DE LA EDUCACIÓN BOLIVIANA CAPITULO
ÚNICO BASES, PRINCIPIOS, FINES Y OBJETIVOS DE LA EDUCCIÓN BOLIVIANA Artículo 1°
(Base) La base permanente de la educación es la sociedad. Artículo 2°
(Principios) inciso H
[2] LEY DE EDUCACIÓN AVELINO SIÑANI - ELIZARDO
PÉREZ TITULO I MARCO FILOSÓFICO Y POLÍTICO DE LA EDUCACIÓN BOLIVIANA CAPITULO
ÚNICO BASES, PRINCIPIOS, FINES Y OBJETIVOS DE LA EDUCCIÓN BOLIVIANA Artículo 1°
(Base) La base permanente de la educación es la sociedad. Artículo 2°
(Principios) inciso J
[3] S. Tobón, Formación
basada en competencias: pensamiento complejo, diseño curricular y didáctica.
Ecoe, 2006.
[4] Gonczi,
A. (1996). Enfoques de educación y capacitación basada en la experiencia
australiana. En Antología de lecturas del conocer (pp. 1-27). México: IPN.
[5] Irigoin, M. y Vargas,
F. (2002). Competencia laboral, manual de conceptos, métodos y aplicaciones en
el sector salud.